jueves, 6 de junio de 2013

Este es el título


Esta es la primera oración del texto. Esta es la segunda oración. Esta es la tercera. Esta oración intenta situar la historia de este relato en determinado escenario pero no lo logra. Esta oración no puede menos que criticar a la anterior por generar falsas expectativas en el lector y, rápidamente, informa que la acción se desarrolla en un bar céntrico de la ciudad capital de Genteovejuna. Esta oración intenta matizar el concepto de «céntrico», que en la oración anterior hace referencia a un barrio muy transitado no por su interés turístico o administrativo, sino por contar con la estación ferroviaria más importante del país. Esta es la última oración del primer párrafo.

Esta oración habla de sí misma. Esta oración, también. Esta oración señala que la anterior, al carecer de verbo, no alcanza la categoría lingüistica de oración y es, —a lo sumo— una frase. Esta oración apoya la opinión de la anterior ya que encuentra satisfacción en rebajar a las demás de categoría. Esta oración pretende regresar a la acción en el bar pero está tan ocupada autodefiniéndose que apenas consigue que el hecho quede mencionado. Esta oración habla de la rubia que entró al bar y se sentó a la barra, en un taburete aledaño al de un joven desaliñado que ha bebido más de la cuenta. Esta oración sigue la mirada del joven desaliñado, que se clavó en la cara de la muchacha, que pidió al barman un Martini seco. Esta oración acompaña el giro de cabeza de la muchacha e intenta un silencio dramático cuando su mirada encuentra la del joven. Esta oración se detiene en el gesto de él, a quien ella le recordaba a otra más lejana.

—¿Algún problema? —dice esta oración que la mujer preguntó.

—Unos cuantos —deja constancia esta oración que respondió el joven—, pero me he olvidado de todos ellos nada más verte.

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Esta oración pide perdón por la súbita aparición de una oración perteneciente a otro texto. La presente oración desmiente a la anterior e informa a usted que se encuentra leyendo la novela Cien años de soledad, de la cual —por una pequeña errata de edición—, sólo se ha incluido la primera frase.

—No estoy para tonterías —dice esta oración que dijo la mujer, retomando el diálogo interrumpido por el párrafo anterior.

—Yo tampoco —dice esta oración que dijo él y ahí nomás se puso a narrar los roces personales que experimentaba a diario con los compañeros de la casa de comercio para la cual trabajaba. Esta oración cuenta que ella, lejos de compadecerse, le dijo «eso no es nada» y el joven desaliñado debió tolerar estoicamente una extensa perorata acerca de las vicisitudes diarias de la chica y de lo egoístas y miserables que resultaban sus compañeros de trabajo. Esta oración tiene la misión de notificar que no se reproduce aquí todo el diálogo por no aburrir al lector.

Esta oración informa que se hizo un breve silencio cuando el barman se acercó para servir el Martini a la rubia.

Sin que esta oración llegue a comprender la coherencia semántica del hecho, la muchacha hiló magistralmente el monólogo sobre sus desgracias laborales con una anécdota de la vez que la compañía telefónica quiso esquilmarla facturándole llamadas que no había hecho. Esta es la mejor oración de este texto y todas las demás son mediocres. Esta oración opina que la anterior es una oración estúpida e insegura. Esta oración habla de la indignación conque el joven desaliñado contó su propia experiencia con la provebrial sobrefacturación practicada por las compañías de servicios.

Esta oración cuenta que, luego de dos o tres ejemplos más sobre la impunidad empresarial, la muchacha le contó al joven sobre lo cotillas que eran todas las mujeres, excepción hecha de ella misma. También dio ejemplos detallados sobre este tema, dice esta oración con cierto sarcasmo.

Esta oración se define a sí misma. Esta oración explica que, al terminar su Martini, la rubia comenzó a hablar de la maldad inherente al sexo masculino en general, concluyendo que todos los hombres son iguales.

—Todos menos yo ­—dice esta oración que dijo el joven y, sin dar lugar a réplicas, se apresuró a contar historias pasadas que, tal vez gracias a algún adorno narrativo, ejemplificaban su propia sensibilidad y empatía con el entorno.

Esta es una oración a la virgen de Guadalupe. Esta oración cuenta que, sin que él llegase a terminar su discurso, la muchacha recibió una llamada que la tuvo ocupada durante un breve tiempo. Esta oración informa que el joven pagó su cuenta y se retiró del bar antes de que la muchacha cortase el teléfono.

Esta oración miente y tiene al menos una proposición paradójica. Esta oración explica que, algunos meses después, la muchacha recordó por un instante aquel encuentro fortuito con el joven desaliñado. Volvió a olvidarlo en seguida, aclara esta oración. Esta oración intenta profundizar en el hecho de que ninguno de los dos llegó a saber siquiera el nombre del otro. Esta oración va más allá e informa que tampoco sabrán nunca que aquel encuentro sería el único momento en que ambos coincidirían en tiempo y espacio y, sin embargo, estaban hechos el uno para el otro.

Esta es la primera oración del último párrafo. Esta oración habla de lo difícil que es contar una historia —y lo engorroso que se vuelve comprenderla—, cuando todas las oraciones están demasiado ocupadas definiéndose a sí mismas. Esta oración lamenta la actitud de sus compañeras y pide disculpas al lector por la ausencia de contenido que en este texto pudiese encontrar. Esta oración intenta establecer un paralelismo entre las oraciones de este texto y la mayoría de las personas que pueblan actualmente Genteovejuna. Esta oración pretende redondear de forma impactante la reflexión final y se avergüenza de sí misma por no haberlo conseguido. Esta es la última oración de este texto.

Esta oración acusa de mentirosas a la primera y la última oración del párrafo anterior. Esta sí es la última oración de este texto.

Este es el pie de la ilustración que hizo Txiki

(Publicado originalmente el 3 de noviembre de 2011)

6 comentarios:

  1. Esta oración quiere comentar que sos un chamuyero que utiliza este recurso para meter 1035 palabras cuando solo te salian 100. Esta oración sin contradecir a la anterior dice que le gustó mucho el cuentito y que le encantó el lapsus garcíamarqueciano. Esta, que quizás es la última oración del comentario quiere expresar la satisfacción de leer a este nuevo iván tan creativo y felicitar al que creo que es txiki por el dibujo autodefinido.

    P.D: Esto de las oraciones o lo leí antes o me lo habías contado vos?? Yo creo que me suena pero no consigo acordarme de donde!!
    Abrazo grande!

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  2. Muy bueno Ivan y el dibujo tambien!
    Saludos! :)

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  3. Merci por la parte que me toca.

    Lain, pensé en ti mientras decidía si poner o no un cenicero. Estaba convencido que me recordarías que ya no se puede fumar en los bares...

    Al ser un relato atemporal, con situar la acción hace un año, ya tenía excusa ;)

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  4. me contó
    un pajarito obejuno que
    dicen las malas lenguas que me
    gustás, también como escribís se
    me nota mucho, leerte así fuera
    del tiempo y el espacio, como
    la rubia y el borracho.
    Y aguantarme las
    ganas
    ufa

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  5. Muy bueno, Iván. Me encantó. A ver si me pongo con los 2 anteriores, que hace rato que no pasaba por Genteovejuna. Abrazo.

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  6. Constento de contatar que tenés el talento literario de nuestro viejo. Abrazo!

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